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Viktor Orbán, primer ministro de Hungría

Europa no debe sucumbir a la Red Soros

El pasado 18 de noviembre el siniestro globalista publicó el artículo « debe hacer frente a Hungría y Polonia» en la plataforma internacional de editores y diarios Project Syndicate. El artículo iba dirigido en realidad contra Viktor Orbán. El 25 de noviembre el primer ministro de Hungría le respondía desde su plataforma. Por su interés, reproducimos el artículo de Orbán traducido al español. La versión original puede verse pinchando el enlace al final del texto.

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Muchos creen que el primer ministro de un país no debería discutir con György Soros. Argumentan que Soros es un criminal económico porque hizo su dinero especulando, destruyendo a millones de personas e incluso chantajeando a economías nacionales enteras. Así como los gobiernos no pueden negociar con los terroristas, los primeros ministros tampoco pueden discutir con los criminales económicos.

Ahora me veo obligado a hacerlo, porque György Soros, un especulador multimillonario nacido en Hungría, ha dado órdenes de manera pública a los líderes de la Unión Europea en un artículo escrito el 18 de noviembre en Project Syndicate . En él, les insta a que castiguen severamente a aquellos Estados miembros que no quieran unirse a un imperio europeo unificador bajo la bandera de una sociedad global y abierta.

A lo largo de la historia la fuerza de Europa ha surgido siempre de sus naciones. Y aunque las naciones de Europa son de diferentes orígenes, están unidas por las raíces comunes de nuestra fe. El modelo de familia europeo, basado en las tradiciones judeocristianas, fue la base de nuestras comunidades. Fue la libertad cristiana la que aseguró la libertad de pensamiento y cultura y creó una competencia beneficiosa entre las naciones de Europa. Una gran combinación de diferencias ha hecho de Europa un líder mundial durante siglos.

Cualquier intento de unificar Europa bajo la aparición de un imperio fracasó. Por tanto, la experiencia histórica nos dice que Europa volverá a ser grande si sus naciones vuelven a ser grandes y resisten todo tipo de aspiraciones imperiales.

Una vez más, grandes fuerzas se están moviendo para desintegrar las naciones de Europa y unir el continente bajo los auspicios de un imperio global. La Red Soros, que se abre paso entre la burocracia y la élite política europea, ha estado trabajando durante años para hacer de Europa un continente de inmigrantes. La mayor amenaza para los estados de la Unión Europea en la actualidad es la red Soros, que promueve una sociedad global abierta y busca abolir las identidades nacionales. Los objetivos de la red son obvios: crear sociedades mixtas étnicas, multiculturales y abiertas mediante la aceleración de la migración, romper la toma de decisiones de las naciones y ponerla en manos de la élite mundial.

La Unión Europea se enfrenta a muy graves problemas. Ha sido golpeada por una crisis económica sin precedentes desde 2008, una crisis migratoria desde 2015 y una pandemia devastadora en 2020. Europa ni siquiera se ha recuperado de las crisis anteriores, por lo que el impacto de la pandemia del coronavirus podría ser aún más preocupante. Ya hay indicios de esto. La deuda pública, el desempleo y la situación económica de muchos países se encuentran en un nivel crítico. Nunca ha habido una mayor necesidad de solidaridad europea, de que las naciones europeas se unan para ayudarse mutuamente.

El especulador, que se llama a sí mismo filántropo, no se ha preocupado por los intereses de la gente de Europa durante ninguna de las crisis, sino que actuó en su propio beneficio. Durante la crisis económica, su ataque al forint y al mayor banco húngaro, su plan para acelerar, distribuir y financiar el reasentamiento de inmigrantes durante la crisis migratoria siguió siendo memorable, y ahora su propuesta de castigarse unos a otros en lugar de solidarizarse y ayudarse mutuamente.

La red gestionada por György Soros ya no rehuye la intervención abierta. Quiere ejercer más presión sobre los estados-nación que nunca. Su objetivo es que los pueblos de Europa se enfrenten entre sí. Su red está muy entrelazada y está presente en varios ámbitos de la vida pública. Hay una larga lista de políticos, periodistas, jueces, burócratas y agitadores políticos camuflados en organizaciones civiles en la nómina de György Soros. Y mientras el multimillonario acusa a todos sus enemigos de corrupción, él mismo es el hombre más corrupto del mundo. Compra y paga voluntades corruptas, y quien lo rechaza es inmediatamente calumniado, humillado, intimidado y arruinado desde los hilos de su red con su arma formidable; el trasfondo mediático de la izquierda que le sirve.

Muchos burócratas de alto rango de la UE están trabajando para la red de György Soros para crear un imperio unificado. Quieren construir un sistema institucional que, bajo el eufemismo de una ‘sociedad abierta, quiere imponer una forma unificada de pensar, una cultura unificada, un modelo social unificado en las naciones libres e independientes de Europa. Quitando el derecho de todos los pueblos a decidir su propio destino. Tanto él como su red habla de ‘estado de derecho’, pero en realidad no reconoce ningún otro Estado de Derecho más que él quiere imponer por la fuerza.

Las diferencias son obvias. Mientras que Soros habla de ‘sociedad abierta’, nosotros no solo queremos una sociedad abierta, sino una sociedad segura también. Según él, la democracia es solo liberal, nosotros creemos que puede ser cristiana. Según él, la libertad solo puede servir a la autorrealización, creemos que la libertad también se puede utilizar para seguir las enseñanzas de Cristo, para servir al hogar y para proteger a nuestras familias. La base de la libertad cristiana: la libertad de elección. Esto ahora está en peligro.

Desde la parte oriental de la Unión Europea sabemos muy bien lo que significa ser libre. La historia de las naciones de Europa Central ha sido una lucha incansable por la libertad contra los grandes imperios para ganarnos el derecho a nuestra propia decisión de hombres libres una y otra vez. Lo hemos experimentado en nuestra propia piel: cada iniciativa para imponer un imperio trae consigo la esclavitud. Todavía hay bastantes aquí de la generación de luchadores por la libertad, desde Estonia a Eslovenia, desde Dresde a Sofía, en los países del antiguo Bloque del Este, que todavía tienen un recuerdo personal de lo que es oponerse a la tiranía del gobierno de uno solo en su versión comunista;iIntimidación, destrucción material y moral, abuso físico y mental. No queremos nada de eso.

Los líderes occidentales que han vivido toda su vida en un mundo de libertad heredada y Estado de Derecho, deberían ahora escuchar a aquellos que han luchado por la libertad y pueden distinguir entre el Estado de Derecho y la tiranía basándose en su experiencia de vida personal. (regla del hombre). Los actuales líderes de la UE deben aceptar y apoyar que en el siglo XXI no nos rendiremos como no lo hicimos a finales del siglo XX.

La lucha a favor y en contra del nuevo Imperio de Bruselas aún no se ha decidido. Los burócratas de Bruselas parece estar rindiéndose, pero muchos estados-nación todavía resisten. Si queremos preservar nuestra libertad, Europa no debe sucumbir a la red Soros.

  • Versión original: http://www.miniszterelnok.hu/europa-nem-hodolhat-be-a-soros-halozatnak/

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Primer ministro de Hungría

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