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Delfines de la guerra

Los ‘ de la guerra’ es la alegoría con la que el autor identifica a los grandes poderes económicos mundiales: el Globalismo. (Imagen, © Vilma Rudolf).

Podría ser una fábula, un cuento, incluso un ensayo, pero la realidad de este artículo es como la vida misma.

Parecía que un nuevo orden mundial tendría que llegar, aunque nadie, ni civiles ni profetas, entendían que modelo de guerra se produciría cuando llegase el momento. El planeta Tierra se vería al borde de un precipicio, y todos los mandatarios y estadistas se precipitarían por él sin dar crédito a ese momento.

Quiero resaltar que cuando el mundo ha entrado en los diferentes conflictos globales más importantes en los últimos 100 años, es abundante y grandiosa toda la información y documentación que hace referencia a los aspectos y temas militares, así como la diplomacia y las políticas llevadas a cabo, con un alto grado de detalle.

Pero, aunque no me den la razón, nunca ha existido una extensa y mayoritaria información sobre las consecuencias económicas a las que arrastraron a todos los países inmersos en dichos acontecimientos bélicos.

Parece como si el tema económico quedara relegado a los acontecimientos político-militares de turno y se les diera campo abierto para solucionarlos cuando acabase el conflicto.

Así se desarrollaron la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Si bien, cada una con sus características reales propias de la época en que surgieron, pero en cualquier caso, con poca huella documental sobre las consecuencias en las economías involucradas.

Podríamos recordar momentos tales como la falsa Paz de Versalles, Pacto de Acero, la Alianza del Eje Europeo, Bretton Woods…, entre otros muchos, de las soluciones firmadas para sacar adelante a las economías entrantes y salientes en dichos conflictos.

Creo de suma importancia hacer un comentario reflexivo y profundo para ver lo que aconteció en todos los países y sus economías al término de estos conflictos mundiales. Siempre pensando, insisto, en la diferencia de años en que se dieron y en sus características propias.

Los siguientes datos a nivel macroeconómico, se manifestaron de manera similar y parecida en todos los órdenes. Veamos:

-Se paralizaron, de hecho, todos los factores productivos, tanto las mercancías como los servicios fundamentales, en lugar de aumentar la producción, como se debería de haber hecho, así como la productividad.

-Se llevaron a cabo políticas fiscales demoledoras para pagar todos los gastos de los gobiernos y la escasez de recursos.

-Se cambió el patrón monetario y se apropiaron de gran parte de la riqueza patrimonial en manos de la población.

-A su vez, se llegó a hipotecar un gran montante de los ahorros y ganancias posibles de los años posteriores.

-Se produjeron graves alteraciones en los precios, así como en los tipos de interés y de cambio.

-Se llevaron a cabo grandes aumentos en los presupuestos de los estados.

-Se registraron tremendas subidas de la emisión de deuda pública de los países.

– Graves consecuencias sobre las políticas de comercio exterior.

-Impresionantes movimientos de carácter migratorio y medio ambiente, con graves consecuencias para las economías.

-Problemas sobre el stock de capital…

Pues bien, la fábula, el ensayo, incluso el cuento del comienzo de este artículo, ya lo tenemos servido, escrito y desarrollado.

Los de la guerra ya han hecho todo su trabajo con antelación. Y, de producirse un nuevo conflicto mundial, estos resultados no serían tales, pues ya están ocurriendo. Lo estamos viviendo y sintiendo en nuestras propias vidas y economías domésticas.

Realmente es increíble la inteligencia de los gobernantes de las grandes potencias económicas, pues el modelo post-bélico de las dos anteriores guerras ya nos lo han agendado de una manera sigilosa y real.

El de resiliencia y sometimiento del ser humano es infinito.

Acerca de Ignacio Díez Rodrigo

Es economista. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad San Pablo CEU. Oficial Capitán de Marina. Empresario y asesor de empresas. Articulista.

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